"Fireflow R1" es la primera lámpara de lava que funciona con una vela de té. Su diseño tipo cohete espacial ha sido inspirado por el 40 aniversario de la llegada a la luna.
Las lámparas de lava se convirtieron en un icono decorativo durante los años 60. El cambio de color y el efecto serpenteante de la lava en su interior fue comparado con alucinaciones psicodélicas que producían ciertas drogas como el LSD. Hoy en días las lámparas de lava siguen siendo un hit, y por eso se sigue experimentando con su diseño y las posibilidades que su curiosa "tecnología" ofrece. Una de las últimas creaciones es la "Fireflow R1" de Mathmos, la casa fabricante de lámparas de lava más prestigiosa.
Se trata de una lámpara de lava rosa de color plata y con forma de cohete espacial. De hecho su diseño ha sido inspirado por el 40 aniversario de la llegada a la luna. No necesita pilas, ni ningún punto de alimentación y, en lugar de utilizar una bombilla, Fireflow R1 funciona con una sencilla vela de té, que se coloca la parte inferior de la lámpara.
La vela se encarga de calentar la botella de cristal, que contiene agua y cera translúcida de color rosa (lava) en su interior. Así se crea ese característico efecto parecido al fluido de lava volcánica. Se recomienda no utilizar la lámpara más de 3 horas seguidas, que es lo que dura aproximadamente una velita de té.
Lámpara de lava "Fireflow R1"de Mathmos
Cuerpo plateado y cera (lava) rosa
Lava creada con la fórmula original de Mathmos
Funciona con una vela de té (incluida) que se sitúa en la parte inferior de la lámpara. No necesita pilas, ni electricidad.
Material de la botella: cristal
Material de la base y la tapa: aleación de cinc chapado de cromo y níquel
La lámpara de lava se puede usar durante 3 horas seguidas (que es lo que dura aproximadamente una vela de té)
Desde que se coloca la vela debajo de la lámpara, hasta que la lava comienza a serpentear, pasan unos 20 minutos